No cumplí los 18,
no pasaron tres inviernos,
no aprendí de mis errores,
no viví estos nuevos tiempos
No perdí esas amistades
ni vi para qué soy bueno,
floto en esta dimensión,
me imagino que estoy muerto.
Congelado en el recuerdo
de quienes me dieron vida
las razones de mi huida
fuera de su entendimiento
Sin nostalgias o tristezas
sin problemas y sin miedos
ahora sé por qué me quedo
pero Dios, lo que me cuesta.